Psicología y Eneagrama

Alejandra Godoy Haeberle Psicóloga Universidad Católica Doctorada en Psicología Clínica en la Freie Universität Berlin

jueves, septiembre 01, 2005

ENEAGRAMA, PSICOLOGIA Y PSICOTERAPIA: Algunas reflexiones



ENEAGRAMA, PSICOLOGIA Y PSICOTERAPIA:
Algunas reflexiones



Psi. Alejandra
Godoy Haeberle



Doctora en Psicología
Clínica




El símbolo del Eneagrama fue utilizado como una
especie de mapa para comprender las etapas de cualquier proceso
dinámico (del cosmos, de la naturaleza, productivos, sociales,
entre otros). Sirve para guiar un proyecto hasta su completación,
mostrando dónde y por qué se ha atascado el progreso,
cómo cada factor y avance forman parte de un contexto mayor,
cómo son las relaciones que se establecen y cuáles son
sus consecuencias. Así, refleja tanto una visión de la
globalidad como de las variables singulares de un sistema general.
Entendido de esta forma amplia, dicho símbolo tiene múltiples
aplicaciones. Para la Psicología interesa su aplicación
a los Tipos de Personalidad, la cual comienza a
realizarse recién en el siglo pasado, en las décadas
sesenta y setenta. Un análisis del contexto
histórico
de dicho periodo permite responder por qué
se produjo justamente en esos años, por qué ha tenido
tal difusión en tan poco tiempo y por qué se lo está
utilizando en tan variados ámbitos.


Dentro de la sociedad occidental se habían
empezado a producir una serie de tendencias que parecen haber surgido
como una forma de revelarse en contra del abandono del individuo, el
que había quedado convertido o en pura materia – para la
ciencia – o en puro espíritu – para la metafísica:
la Revolución de las Flores, la liberalización
sexual, el prohibido prohibir, el seamos realistas y
pidamos lo imposible
, la cultura New Age, se discute sobre
la Era de Acuario y el Posmodernismo – las cuales
sugieren que se acerca la masa crítica para un cambio
paradigmático. Si en el Modernismo se creía que el
mundo físico y humano obedecían a leyes mecánicas
fijas y que la tarea de la ciencia era descubrir verdades objetivas y
absolutas; ahora, se desconfía de la ciencia y de la
tecnología (con lo que se dificulta asumir los avances
epistemológicos del pensamiento científico); se
investigan inestabilidades, se deprecian las grandes teorías
por las parciales o mediadoras (en el campo de la Personalidad
también proliferan micro-teorías); se percibe al mundo
en forma fragmentada; caen las utopías, no existen ídolos
ni tabúes; se expande una nueva cultura globalizada, la que se
desacraliza, se hace personal, a la medida de cada uno; renace el
individualismo, hay que ser uno mismo; pero, al mismo tiempo,
va creciendo una sensación de perplejidad y de vacío,
un vacío que se va extendiendo y que ni siquiera se percibe
como tragedia.



Tal como lo plantea Charles Melman, si Freud respecto a
su época sostenía que el malestar en la cultura
se originaba en la excesiva represión de los deseos,
especialmente de los sexuales, el actual malestar de nuestra cultura
estaría ligado a una expresión excesiva, sin límites,
de los deseos; a una sensación de derecho a la
felicidad o satisfacción personal (que incluso se ha traducido
en nuevas leyes). Si antes el individuo se construía sobre una
ausencia del principio del placer, hoy lo hace sobre una
hiperpresencia del mismo. Antes había ideales que debían
ser compartidos, en esta nueva moral son los goces los que deben ser
comunes. Especialmente los más jóvenes sufren de una
dependencia y una servidumbre respecto a objetos, deseos y
satisfacciones de todo orden, lo que los ha llevado a una nueva forma
de alienación. Hoy los adultos jóvenes acuden a terapia
a descubrir qué es lo que desean, cuáles son sus
propios deseos. Por su lado, Victor Frankl señaló
que cada época tenía su propia neurosis colectiva y
necesitaba su propia psicoterapia. Hoy parece reinar las neurosis del
vacío existencial, del narcisismo y de la inestabilidad
emocional de la personalidad borderline, las que comparten el
trasfondo de una forma personal de nihilismo y una grave confusión
de identidad. Claudio Naranjo también ha preocupado de los
“males del mundo” y los relacionó con los tipos
del Eneagrama: la represión (1); el falso amor (2); el
mercantilismo (3); la dependencia (4); lo asocial y la anomia (5); el
autoritarismo (6); la corrupción y la actitud light (7); la
violencia y la explotación (8) y la inercia del statu quo (9).


En este nuevo milenio se buscan respuestas que aminoren
la angustia y llenen el vacío, respuestas que ayuden a superar
la perplejidad, que hagan sentirse “vivo” y que permitan
encontrar la identidad individual. Esta búsqueda se
traduce, por una parte, en la exacerbación del objeto,
en la caída de las prohibiciones y en la invasión del
desenfreno, tal como se refleja en el consumismo, el exitismo, el
culto al cuerpo, el trasnochar en diferentes diversiones, la
propensión a adicciones varias, etc. Empero, por otra parte,
también se traduce en un vertiginoso desarrollo del
conocimiento y en un renacimiento de lo humanista y de lo espiritual.
Es así como, tanto dentro de la Psicología como de la
Medicina florecen “modelos alternativos”, como la
medicina tradicional, reiki, imposición de
manos, energización de chacras y la homeopatía; se
redescubre a Jung, a Frankl y a Maslow; textos de autoayuda y libros
como la Novena Revelación son grandes bestseller; se destacan
la Psicología Transpersonal, el Constructivismo y el
Desconstructivismo; proliferan enfoques paralelos a la psicoterapia
clásica patologista que apuntan al conocimiento del sí
mismo y al crecimiento personal.



Por otro lado, el estudio científico de la
personalidad y de sus trastornos han pasado a ser en los últimos
años un aspecto fundamental para la Psicología Anormal,
especialmente en el área del diagnostico; hoy se considera a
la personalidad como la base de una mayoría de conflictos y
trastornos. Es dentro de esta Weltanschaung donde se inserta
el boom del Eneagrama, un modelo holístico e introspectivo de
9 tipos de personalidad basado en un amplio espectro de factores, que
describe rasgos “normales” de cada tipo y que orienta
hacia una evolución psico-espiritual.
Clasificaciones
de tipos humanos se conocen desde la Grecia Antigua; no obstante, es
a partir del siglo XIX cuando empiezan a aumentar considerablemente
los intentos tipológicos, los que se fueron basando en
variados elementos: físicos, evolutivos, socio-culturales,
valóricos y psicodinámicos. Aunque los resultados a los
que llegaron puedan parecer contradictorios, son más bien
complementarios, puesto que lo que sucede es que están
enfatizando diferentes aspectos. El que se pueda correlacionar –
al menos hasta un cierto grado - algunos de estos tipos entre sí,
estaría reflejando que, en esencia, la naturaleza humana no ha
cambiado substancialmente y que cada teoría contribuye con su
propia perspectiva a conocerla.



Breve historia del Eneagrama de los Tipos de
Personalidad
:


El origen del símbolo
del Eneagrama es desconocido. En el último tiempo se ha dejado
de lado el mito respecto a su antigüedad y existe acuerdo en
que, tal como se lo conoce actualmente, fue dado a conocer por
Gurdjieff a inicios del siglo XX. Los siguientes hitos más
relevantes en la historia del
Eneagrama
se deben a dos latinoamericanos. Primero, Ichazo
ubica las pasiones en las 9 aristas y realiza breves
descripciones de los eneatipos. En los años 60, en Bolivia,
enseña en círculos cerrados y en 1971 funda el
Instituto Arica. Entre los miembros de Esalen se encontraba Claudio
Naranjo, experto en Psicología de la Personalidad. Sus
aportes fueron decisivos: identifica mecanismos de defensa,
trastornos de personalidad, efectúa descripciones amplias
basadas en observaciones de alumnos y de pacientes. Este
conocimiento, mantenido en secreto y transmitido oralmente
sólo a algunos iniciados, se hace público recién
a finales de los años setenta, cuando aparecen las primeras
publicaciones.


A partir de los ochenta se produce, especialmente en el
mundo anglosajón, un explosivo aumento de libros, artículos,
revistas especializadas y se realizan talleres en varios países.
Se lo correlaciona con otras tipologías clásicas y con
la medicina ayurvédica, las chacras, la Cábala, la
Astrología, entre otros. Comienza a ser de creciente interés
para los psicoterapeutas (en 1995 se realiza el Primer Congreso
Internacional de Eneagrama), se desarrollan nuevas líneas de
investigaciones, se aplica a distintas áreas de la psicología
(infantil, educacional, vocacional, laboral) y a otras disciplinas
(empresarial, organizacional, liderazgo, sanitario). Por ejemplo, se
ha utilizado en empresas tales como Motorola, Kodak, Sony, General
Motors; en universidades (unas de las primeras fueron la de Stanford
y la de Loyola). En Chile y Latinoamérica, se lo ha usado en
programas de capacitación desde 1998, a empresas como Copec,
Codelco, Isapre Banmédica, Banco de Santiago, Asociación
de Colegios Británicos, en la Deutsche Schule, etc. En el
siglo XXI, el desarrollo ha sido claramente exponencial (incluso hay
Chats en línea) y se evidencia un mayor esfuerzo en promover
investigaciones científicas que convaliden las intuiciones
especulativas.



Cómo se inserta el
Eneagrama dentro de la Psicología



El campo del estudio científico de la
Personalidad se encuentra divido en dos áreas:




  • Psicología
    Diferencial
    : análisis descriptivos relativamente
    estáticos que se enfocan en el qué o en el cuál
    de la individualidad, en lo que distingue a las personas entre sí;
    en el origen, magnitud y consecuencias de las variaciones. Términos
    relevantes utilizados son: diferencias individuales, perfil
    psicológico, clasificación, taxonomías,
    tipologías; de segundo nivel serían tipo y el
    tipo parcial.



  • Psicología
    de la Personalidad
    : análisis explicativos
    dinámicos que se enfocan en por qué alguien
    concreto se comporta como lo hace y cómo ha
    desarrollado ciertos rasgos más que otros. Estudia aquello
    que contribuye a la construcción de la individualidad; los
    aspectos dinámicos o los procesos de personalidad
    (cognitivos, emocionales, motivacionales). Términos
    relevantes usados han sido: caracterología, personología
    y dinámica de la personalidad.


Ya sea que se considere a la Psicología
Diferencial
como parte de la Psicología de la
Personalidad
o como disciplinas independientes, ambas están
relacionadas con el Eneagrama. En efecto, el aspecto de la taxonomía
de 9 tipos pertenece al campo de las Diferencias Individuales y el
análisis de los procesos psicodinámicos de cada
eneatipo corresponde a la Psicología de la Personalidad. Más
específicamente, se inserta dentro de la tradición de
las teorías de la personalidad en torno a un rasgo central. A
diferencia del perfil psicológico, el cual es muy
despersonalizado y no representa más que una suma de elementos
aislados, sin un rasgo dominante que asegure la unidad necesaria para
entender el todo, el Eneagrama está construido sobre la base
de un “superrasgo” que otorga una unión coherente
con el resto de los rasgos.




ALGUNOS APORTES
POTENCIALES DEL ENEAGRAMA
:



Aportes del Eneagrama al análisis
crítico de la Psicología Diferencial y de la
Personalidad
:



Una forma de encontrar las posibles ventajas potenciales
del Eneagrama consiste en contrastarlo con algunas de las falencias
más comúnmente mencionadas respecto al estudio
científico de la personalidad:




  • No se ha logrado una integración entre los
    modelos teóricos: en el Eneagrama es posible incorporar
    aspectos de distintos enfoques y relacionarlos congruentemente
    dentro de una teoría global



  • No existe un punto de vista coherente e integrado de la
    personalidad: el Eneagrama intenta un avance en esta dirección
    al centrarse en el qué , pero también en el
    cómo de la personalidad



  • Aún se estima que las cuestiones psicológicas
    se describen mejor desde el modelo médico: en el Eneagrama se
    une dicho modelo con el modelo psicológico humanista



  • No se han podido clarificar una serie de aspectos
    (estabilidad de la conducta; interacción en la comunicación
    social; interrelaciones personales; entorno y conducta; procesos de
    autorregulación, estrés y afrontamiento; desarrollo
    del curso de vida): el Eneagrama abre una puerta en esta dirección
    al ser un sistema amplio que intenta relacionar coherentemente al
    menos algunos de estos factores



  • Una falencia que se ha señalado como muy
    importante es el no haber podido establecer la relación entre
    cognición (decisión y sentimiento) y conducta motriz
    (operante, manifiesta): el Eneagrama puede ayudar en la aclaración
    de esta problemática mediante la teoría de los tres
    centros



  • Existen relativamente pocos textos y cursos
    universitarios relativos específicamente a la personalidad:
    la gran difusión que ha tenido el Eneagrama puede contribuir
    a subsanar esta situación



  • Dificultad en el área de la predicción:
    se puede comprobar empíricamente si las tendencias predichas
    para cada eneatipo efectivamente se producen


Aportes del Eneagrama a la problemática del
objeto de estudio de la Psicología:



A lo largo de su historia, la Psicología ha ido
cambiando de objeto de estudio. Del alma (neuma) aristotélica
y tomista se pasó a la mente (razón) cartesiana
y a sus “facultades”; de la mente a la conciencia
(procesos) de los asociacionistas, de los primeros psicólogos
experimentales y de la fenomenología; en los albores del siglo
XX, se pasa al comportamiento con la revolución
epistemológica de los conductistas, retornándose
posteriormente a la conciencia con la revolución
cognitiva. Así, en el siglo pasado se abandona al alma; ni las
emociones ni los sentimientos fueron relevantes para los dos
paradigmas que dominaron en la psicología experimental: el
conductista y el cognitivo (procesamiento de la información).
Las “pasiones del alma” (pathos) quedaron
relegadas a la psicología clínica. Se plantea que el
error de la psicología actual es el error de Descartes: dar
preeminencia a un aspecto – el pensamiento – por sobre la
conducta y el sentimiento. Si el conductismo separó la
conducta del cerebro, el cognitivismo separó el pensamiento
(alma/mente) del resto del cuerpo.



En filosofía también el alma fue perdiendo
importancia y se está hablando de “la batalla final por
el alma”, refiriéndose a una lucha, de interés
para la psicología, entre los espiritualistas (muchos
dualistas) y los científicos materialistas (monistas) por
determinar si tenemos alma, si existe con independencia del cuerpo y
cuál sería su relevancia. La preponderancia asignada al
alma ha variado a lo largo de la historia. Entre los siglos I al XIX,
era mucho más importante que el cuerpo. Durante el siglo XIX
crece el poder del cuerpo hasta llegar a ser tan significativo como
el alma. En el siglo XX su relevancia es casi insignificante. Es así
como lo psíquico pasa a ser simplemente la “integración”
de procesos sutiles en las áreas corticales del cerebro. La
mente sería sólo el cerebro, cualquier fenómeno
cerebral puede remitirse a causas materiales.



Dentro del “eterno retorno”, la psicología
se está acercando de nuevo a la filosofía, ampliándose
a enfoques generales y espirituales (gestalt, general de los
sistemas, transpersonal). Dentro del área de la personalidad
han surgido nuevos temas de estudio como cognitivos y psicosociales
del sistema sí-mismo; procesos adaptativos y de afrontamiento.
Se estaría produciendo un retorno del alma,
configurándose un nuevo paradigma centrado en la emoción
y no sólo en la conducta. Más aún, se intenta
zanjar la disyuntiva entre cabeza y corazón. La
psicología, entonces, debería estudiar la conducta
entendida en su sentido más amplio – lo que pensamos,
sentimos y hacemos – en íntima relación con el
cuerpo biológico que la sustenta, es decir, como un organismo
con cerebro, afectos y músculos. En otras palabras, el nuevo
objeto de estudio de la Psicología debería ser tanto
mental como emocional y corporo-conductual, sin obviar lo
socio-interpersonal. Si nos atrevemos a jugar con la idea del
Eneagrama como un área con objeto de estudio propio, su
ventaja radicaría en que sus principales focos de atención
apuntan a los 3 aspectos en que se ha enfocado la Psicología
en distintas épocas: las pasiones (lo emocional), las
fijaciones (lo mental) y las trampas o tentaciones
(lo conductual). Dentro de la misma línea, otra ventaja de
este sistema es que se organiza en torno a los tres centros:
emocional, mental e instintivo-motor.



Aportes del Eneagrama a la problemática de las
escuelas psicológicas:



De acuerdo con los tres grandes paradigmas que dominan
actualmente en la Psicología - psicoanalítico,
conductista-cognitivo y humanista - el Eneagrama pertenecería,
principalmente, a la tradición humanista-existencial y al
Cuarto Camino, dada la gama de factores que se describen de cada
eneatipo: visión de la vida, forma de relacionarse, estilo
afectivo, reacción ante las crisis, deseo y miedo básico,
evitación general, sentido sano del si mismo y falsa
auto-imagen. Pero, además, este es un modelo factible de
complementarse y correlacionarse con conceptos y planteamientos de
variados enfoques psicosocio-biológicos, entre otros:




  • Con aspectos psicodinámicos tales como
    mecanismos de defensa, motivaciones inconscientes



  • Con aspectos cognitivos tales como “errores
    básicos” adlerianos, “ideas irracionales”
    de Ellis y Kelly, “constructos personales” de Kelly



  • Con los conceptos de hábitos aprendidos y
    condicionamientos, así como con la teoría de la
    comunicación



  • Con aspectos rogerianos (hablar “desde el
    cliente”) y de Eugen Gendlin (Focusing)



  • Con la logoterapia de Frankl (esencia y sentido de la
    vida, según cada centro y eneatipo)


  • Con algunos factores de los 3 Superfactores y de los
    Bigfive



  • Se han efectuado correlaciones con: tipos
    constitucionales, morfológicos, neuro-endocrinos (Kretschmer
    y Sheldon); reflexológicos (Pavlov, revisados por Strelau);
    humorales reelaborados por Keirsey; tipos libidinales de Freud y
    Abraham; con los neofreudianos Horney (soluciones neuroticas)
    y Fromm (orientaciones improductivas); con la tipología
    de Jung y los posteriores aportes del MBTI de Myers y Briggs; con
    los caracteres clásicos de Reich y elaboraciones posteriores
    (Lowen y Kurtz)



  • Dentro de la Psicología clínica y
    psiquiatría, se ha correlacionado con las antiguas neurosis
    de carácter, así como con la nosología de los
    trastornos de personalidad descritos en el CIE y el DSM


Hasta hace muy poco tiempo atrás, era casi
inconcebible una terapia de niveles múltiples. Como muy bien
lo describe Kriz: “No creo que controversias en que terapeutas
de la conducta reprochen a los analistas no ser científicos,
defensores de la posición humanista caractericen a la terapia
de la conducta de tecnología para ratas, y terapeutas de
orientación sistémica dejen constancia del pensamiento
primitivo-monocausal de todos los demás ….sirvan para
esclarecer los procesos de la terapia” (p. 368). Al ser el
Eneagrama un modelo multidimensional que incluye hipótesis de
distintos enfoques y que permite el uso de variadas técnicas,
se inserta dentro de la actual tendencia integrativa de la
Psicología: multimodal, ecléctico, integrativo,
sincrético (el Modelo Integrativo Supraparadigmático
del chileno Rodolfo Opazo gana en 2005 el premio internacional
Sigmund Freud). En el área de la Personalidad también
hay propuestas de eclecticismo pragmático o técnico
(“funcional-analítica”). En la tradición
estructural se integran aspectos diferenciales, descriptivos,
analíticos y clasificatorios; pero aún no los
explicativos, funcionales o procesuales. Ningún modelo tiene
hoy supremacía sobre los otros, como antes lo tuvo el
psicoanálisis; aunque tampoco existe una gran tirantez entre
ellos, como lo hubo entre el situacionismo y la teoría de
rasgos. El psicoanálisis continua teniendo influencia
cultural, pero lejos de lo académico; en tanto que los
conductistas y cognitivos mantienen su hegemonía en el área
de los procesos, a veces con el añadido de aprendizaje
social.
Sobresalen dos aproximaciones: la correlacional (modelos
factoriales sistémicos y estructurales que llegan a
dimensiones o factores) y la experimental (modelos de procesos para
explicar problemas específicos del comportamiento). El desafío
del siglo XXI parece ser alcanzar una gran síntesis. En este
sentido, fuera de lo anteriormente mencionado, el Eneagrama
representa un camino potencial para llegar a unir aquello que
conforma al todo del ser humano: cuerpo, mente y espíritu, así
como sus relaciones con otros y con el mundo.



Aportes del
Eneagrama a la Psicoterapia
:



En primer lugar, referente a las variables
asociadas con el éxito terapéutico
, existe
consenso en que, si bien el paciente progresa con cualquier terapia,
ninguna es más efectiva que otra ni sirve para todos los
pacientes. Tampoco influyen demasiado ni la estrategia, ni el manejo
de las técnicas, ni la empatía. Los últimos
hallazgos apuntan a que el éxito se asocia, ligeramente, con
un rol más activo y con los años de experiencia del
terapeuta. Pero, el factor más decisivo radica en que el
paciente comparta su mismo marco de referencia. En este sentido, el
Eneagrama presenta varias ventajas al ser comprensible (aparentemente
sencillo pero muy complejo), accesible en libros y poseer una
terminología particular que, además de hablar un mismo
idioma, permite la ilusión de pertenencia.



En lo que respecta a la terapia
individual
, la descripción de numerosos rasgos,
psicodinamismos y tendencias conductuales, hace al Eneagrama un mapa
que muestra las “zonas de sombra”, lo que ayuda a que el
paciente decida, en menos tiempo, sus objetivos terapéuticos
individuales o interpersonales según su propia definición
de lo negativo, limitante o conflictivo (egodistónicamente),
obviándose así problemas de iatrogenia. Por otra parte,
puede trabajar sólo, entre sesiones, a su propio ritmo; impide
el auto-engaño al indicar la máscara del sí
mismo o el rol con que se identifica y revela las motivaciones y los
miedos ocultos. El señalarse los típicos mecanismos de
defensa y saber que comparte problemáticas similares,
contribuye a disminuir la resistencia y a que se sienta menos sólo
(se han publicado testimonios de pacientes contando lo positivo y lo
negativo de sus terapias “eneagramáticas”). Aunque
no es un modelo terapéutico en sí mismo, sugiere una
dirección general de tratamiento (integración
equilibrada de los tres centros) y uno más especifico acorde
para cada eneatipo (aplicándose a determinados trastornos).
También ayuda en problemas de transferencia y
contratransferencia (ya se han descrito algunos patrones típicos).


Concerniente a la etiología,
este modelo pone un énfasis amplio y equilibrado en distintas
áreas constitutivas del ser humano: biológica (aún
incipiente), inconsciente, instintiva, emocional, cognitiva,
conductual, relacional-sistémica, sentido de vida y de
identidad única. Este marco teórico regulador entrega
los principios generales. El resto depende del “ojo clínico”
del terapeuta y de su flexibilidad para usar la Psicología no
solo como Ciencia (al menos como ciencia humanista) sino como Arte.
El Eneagrama permite un amplio espacio para el arte, donde el
terapeuta puede organizar en una individualidad única la
información obtenida. A este mapa general aproximativo a cada
eneatipo, se le pueden incorporar “artísticamente”
conocimientos provenientes de distintas fuentes teóricas. El
terapeuta decidirá dónde remarcar más su
atención en cada caso dependiendo del motivo de consulta,
síntomas, objetivos terapéuticos fijados, y, por
supuesto, especialmente dependiendo de la personalidad del paciente.
Algunas tendencias específicas encontradas pueden ayudar en
este proceso, como que ciertos trastornos - alimenticios, del ánimo,
disfunciones sexuales, conflictos en torno a la homosexualidad –
así como los trastornos de personalidad, se encuentran más
comúnmente en un determinado eneatipo. También hay
indicios de que la relación entre el eneatipo de los padres y
sus hijos está asociado a determinados trastornos de estos
últimos.


Este modelo es particularmente útil en la terapia
de parejas
al facilitar un mejor y más rápido
entendimiento empático de las expectativas, problemáticas
y motivaciones; al mostrar semejanzas y diferencias entre ellos así
como las típicas conductas cuando se sienten estresados, todo
lo cual facilita el “comprender es perdonar”. También
posibilita que la pareja tenga una misma lectura de la realidad,
comparta un tema, haga uso cómplice de un lenguaje “exclusivo”
y pueda recurrir al sentido del humor tan aliviador de tensiones. Más
importante aún, refleja la específica relación
sistémica que suelen generarse entre determinados eneatipos.
Además, los pacientes tienden a identificar el eneatipo de sus
padres y hermanos, lo que ayuda a mejorar la relación con
ellos.



ALGUNOS PROBLEMAS ASOCIADOS AL ENEAGRAMA:



El problema del número
de tipos de personalidad
:



Un gran problema en el área de la Personalidad es
delimitar la cantidad de rasgos, dimensiones, superfactores, factores
o tipos. A lo largo de la historia se han postulado clasificaciones
desde 2 hasta más de 18. De las dos teorías más
en boga actualmente, una identifica 3 y la otra 5 superfactores. El
MBTI, otro sistema muy aceptado, amplia los 8 tipos de Jung a 16.
Millon, uno de los más influyentes especialistas, ha descrito
varios “estilos de personalidad”. En los dos manuales de
Salud Mental, el CIE y el DSM, el número de trastornos
de la personalidad
ha variado de una edición a
otra, tanto aumentando como disminuyendo.


El Eneagrama postula que existen exactamente 9
personalidades basándose en la teoría
de los 3 Centros
, la cual se remonta a la antigua
doctrina de la división del alma y a las Funciones Psíquicas
Centrales. La divisibilidad apuntaba a que cualquier ámbito
- sea físico, psíquico o matemático - se divide
en partes que no pierden su relación con el todo. Así,
fenómenos psíquicos aislados forman grupos
independientes dentro de un mismo sistema. Areteo, posterior a la
división de Pitágoras, formula la terminología
que más tarde pasa a la división tripartita de Platón.
Con Aristóteles esta teoría se transforma en la de las
potencias. Durante la Escolástica se encuentra en la
Psicología de las Facultades (Aquino). Posteriormente se le
van agregando aportes de la Psicología del Renacimiento
(Wolff) y de la localización de funciones (p.e. la
Frenología). Actualmente, en Ontología y Epistemología
se la estudia dentro de la problemática mente-cuerpo; pero, en
Psicología esta en desuso, aunque remitan a ella conceptos de
las neurociencias como el de modularidad (antes las 3 capas
evolutivas cerebrales
) y el modelo de los 3 Superfactores (el
Bigfive representan una versión más expandida y
diferenciada de los 3 Grandes).


Entonces, en base a que en el ser humano existirían
3 áreas psíquicas fundamentales, 3 estilos de
inteligencia, 3 fuentes de energía, 3 instintos básicos
o 3 “cerebros”, el Eneagrama distingue 3 centros,
representados en el triangulo equilátero: instintivo-motor,
emocional y mental. Siguiendo la tradición de localización
espacial de las potencias del alma dentro del cuerpo (p. e. Demócrito
ubicaba la parte pensante en la cabeza, la ira en el corazón y
los deseos sensitivos en el hígado), metafóricamente
corresponderían, respectivamente, a las vísceras, el
corazón y la cabeza. Cada uno de los 3 centros se subdivide a
su vez en 3 tipos, sumando un total de 9 eneatipos. Por lo tanto,
cada Tríada esta compuesta por personalidades con
características comunes, pero con claras diferencias entre
ellas. De acuerdo con esta teoría, el Eneagrama podría
ser útil para dilucidar las incongruencias respecto a la
cantidad de trastornos de personalidad que se postulan.


El problema de la
validez
:



En el estudio científico de la Personalidad,
aunque ha habido avances, existe desconfianza hacia las teorías
debido a la insuficiente fundamentación empírica.
Dentro de esta situación general se inserta uno de los puntos
más débil del modelo eneagramático: la escasa
convalidación científica. Este modelo es perfectamente
factible de estudiarse adecuadamente y, de hecho, actualmente están
en progreso investigaciones en que se están aplicando métodos
científicos para probar la validez del sistema. Estudios
transculturales, transversales y longitudinales podrían
contribuir significativamente a este objetivo.



Una forma indirecta de validación lo constituyen
las correlaciones que se han podido efectuar con otras
clasificaciones, topologías y taxonomitas provenientes de
distintas teorías. Otra forma seria comprobar que los rasgos
de cada eneatipo se relacionen con el perfil mostrado en el Rorschach
(se han encontrado ciertos indicadores coincidentes). Por último,
la favorable experiencia personal que relatan distintos terapeutas,
contribuye a validar este sistema como muy útil para los
pacientes. Afirman que los resultados de las terapias son más
rápidos, pero a la vez más profundos. Lo anterior puede
aportar a la controversia entre terapias cortas orientadas a un
objetivo concreto y terapias largas orientadas a lo estructural.



El problema del
“encasillamiento”
:



En términos muy generales, la Psicología y
la Psicología Clínica se mueve entre el conocimiento
general taxonómico y la especificidad irrepetible de cada
persona. En términos más específicos, la
discusión relativa al encasillamiento siempre ha estado
presente en los intentos de clasificación, lo que remite a la
controversia entre la Psicología
Idiográfica
y la Psicología
Nomotética
. La primera sostiene que, como el individuo
es una configuración única, no se lo puede situar en un
punto concreto del continuo de rasgos; que los rasgos son solo una
abstracción artificial que no reproduce a una persona en
particular. A esta aproximación se le ha criticado que culmina
en un nihilismo respecto al estudio científico de la
personalidad, ya que la ciencia avanza descubriendo principios
generales y que, al final, todo lo que existe en la naturaleza es
único. Eysenck señala que, a pesar de los años
de retórica, la investigación idiográfica,
aunque ha aportado relevantes ideas, no ha logrado contribuir
significativamente a la comprensión científica de la
personalidad y que, incluso Allport, uso métodos nomotéticos
en sus investigaciones. (Últimamente hay un renovado interés
por estudios idiográficos y de casos, ya sea en categorías
cualitativas o ya sea mediante modelos estadísticos).



La Psicología Nomotética aduce que la
existencia de diferencias implica similitudes y que
ambas pueden situarse dentro de dimensiones medibles. Dado que los
seres humanos son en esencia parecidos, es factible formular leyes
generales a partir de muestras pequeñas y no representativas.
Así, la personalidad puede estudiarse comparando a individuos
con respecto a variables específicas. Como dice Eysenck,
ningún estudio resulta posible sin una previa clasificación
mínima del múltiple material a investigar. Este es el
primer paso y constituye un andamio para análisis causales
comparativos entre factores genéticos y ambientales. A esta
aproximación se le critica que entrega retratos sin vida del
individuo y que los trabajos centrados en variables experimentales no
han sido concluyentes. Es así como, mientras algunos
investigadores se interesan más por las diferencias
individuales, otros se abocan a la estructura del sujeto, pero otros
van aún más allá, tras la esencia de lo que hace
a una persona, una búsqueda bastante más ontológica.


Mientras que la mayoría de las tipologías
consideran aspectos parciales de la personalidad descuidando otros,
el Eneagrama, aunque se centra más en las diferencias
interindividuales, en lo nomotético; también se aboca a
la estructura individual (incluida la esencia). Es dentro de
este panorama donde hay que entender el problema del
“encasillamiento”. El modelo eneagramático entrega
categorías generales, sin sacrificar la individualidad.
Postula que, en general, solo el tipo básico es
definitivo. La forma dinámica en que esta estructurado supone
que cada eneatipo se combina con ciertas variables conformando más
de 100 diferentes subtipos
secundarios que van cambiando con el transcurso del tiempo en un
mismo individuo. Por tanto, el encasillamiento es principalmente un
problema respecto al tipo básico, ya que los subtipos
varían dependiendo de: las “alas”, la segunda
mayoría del perfil, el instinto predominante (social,
autopreservación o sexual), el nivel de desarrollo (sano,
promedio o malsano), el polo dicotómico, el grado de
integración y desintegración. Para eludir el
encasillamiento y aproximarse a una perspectiva “idiográfica”,
se puede combinar con el Rorschach y otros test proyectivos. Por otra
parte, basándose en la literatura etopéyica, se han
efectuado identificaciones de eneatipos principalmente en obras de
Teofrasto y Chaucer, así como de personajes tales como Peter
Pan, Madame Bovary, Gatsby, La señora Dalloway, El Rey Lear,
Lady Macbeth. Este trabajo puede continuar analizando a otros
escritores de caracteres tales como La Rochefoucald, La Bruyere,
Butler, fuera de los más modernos.



El problema de la identificación
del tipo
:



Para identificar el eneatipo no se requiere consultar a
un profesional. La persona puede hacerlo por su propia cuenta
mediante los cuestionarios que incluyen los libros al respecto. Las
identificaciones erróneas eran más frecuentes en los
primeros tiempos, pero en los últimos años los
instrumentos de auto-identificación se fueron perfeccionando y
se crearon otros nuevos. Algunos son de índole general, en
tanto que otros son mas largos y específicos, por si se
necesita una mayor precisión. Se puede cuestionar que, como no
son test proyectivos, la persona podría - consciente o
inconscientemente - alterar sus respuestas. Es posible que esta
situación se produzca en alguna de las aplicaciones del
Eneagrama (p.e. en la selección de personal); pero es mucho
menos probable en el campo de la psicoterapia y del crecimiento
personal.



Una forma de despejar dudas consiste en determinar la
tendencia dominante en las distintas agrupaciones triádicas
existentes: estilo perceptivo o de inteligencia, estilo social,
estilo afectivo y estilo defensivo. Después de ubicar los
rasgos generales que comparte con otros eneatipos en dichos aspectos,
se puede realizar una delimitación más fina centrándose
en las características diferenciadoras específicas:
pasión, fijación, deseo y temor básico, etc. Si
aún persisten las dudas, se puede recurrir a algún
especialista para una entrevista personal y/o para que se le aplique
el Rorschach y poder contrastar sus resultados con los rasgos más
indicativos de cada eneatipo.


El problema de la
perspectiva negativa
:



Se ha planteado que el Eneagrama parece resaltar las
falencias de cada personalidad, puesto que sus conceptos centrales
apuntan a aspectos negativos: compulsiones y fijaciones.
El primero se relaciona con la tradición de los 8 pecados
capitales (los que se redujeron a 7 después de la Reforma
Gregoriana), a los cuales se les agrega el miedo. No obstante,
el trasfondo apunta a que son las 9 virtudes básicas,
las que, al ser llevadas al exceso se transforman en pasión
(o “enferman”). Similarmente, las fijaciones se refieren
a aquellas creencias (ideas santas) que, inicialmente en la
vida, pudieron servir para adaptarse al medio, pero que con el tiempo
se volvieron rígidas y anacrónicas. Entonces, lo que
ofrece son claves que reflejan nuestra esencia “dormida”
y señalar lo negativo sirve para sugerir desde donde enfocar
el crecimiento.


Por otro lado, el Eneagrama es un sistema que no surgió
de la observación de pacientes y que resalta el estilo
“normal” de cada eneatipo. Por el contrario, dentro de la
psicología, durante años, la tendencia general era a
centrarse en lo patológico. Solo recientemente se nota un
esfuerzo por describir – aun solo tentativamente - los “estilos
de personalidad”, aunque más bien sindicándolos
como pre-mórbidos. Por su parte, el Eneagrama muestra los
niveles de desarrollo, donde se describen los rasgos más
sobresalientes en tres estados de “sanidad” dentro del
continuum de salud mental: nivel malsano, nivel promedio y nivel sano
(o evolucionado). Así, la persona vislumbra cuales son sus
potencialidades, pero también evidencia su sombra, lo
que contribuye a que pierda el miedo a conocer su interioridad,
repercutiendo favorablemente en su auto-estima. Similarmente, las
direcciones de integración y desintegración
reflejan las tendencias mas típicas cuando se siente,
respectivamente, seguro versus bajo estrés, área de
estudio a la que se le esta otorgando gran atención
últimamente. Concluyendo, este modelo, a diferencia de otros,
no es patologista y remarca los rasgos positivos. Finalmente, se
conoce a los eneatipos por un número y no por un nombre,
justamente para evitar “etiquetas” peyorativas. Esta es
una convención muy útil, ya que en una sola palabra
esta implícita mucha información acerca del eneatipo.



El problema del origen
de los eneatipos
:



La cuestión del origen de los eneatipos entronca
con la antinomia nurtur-natur, con la antigua controversia
psico-filosófica entre la tabula rasa de los empiristas
versus el innatismo de los idealistas, polémica a la que se
han incorporado las neurociencias. Como los eneatipos son
personalidades, primero hay que definir y delimitar el concepto de
Personalidad. Durante años se usaron los términos
carácter, temperamento y personalidad - incluso tipo
y biotipo - en forma intercambiable, como sinónimos.
Hoy en día se vive un renovado interés por estos tres
grandes ámbitos en que se ha centrado el estudio del
individuo, pero aunque se ha avanzado, persiste cierta confusión,
sobre todo en el lenguaje cotidiano. Predomina la tendencia a
reunificarlos y reducirlos bajo una supra dimensión única
que seria la Personalidad, la cual representaría la compleja
interacción entre las influencias del temperamento y del
carácter (OMS, Eysenck, Millon y Davis, Kernberg).



La Personalidad
sería una compleja organización de características
psicológicas profundamente enraizadas que configuran una
síntesis unitaria, un patrón dinámico,
intrínseco e idiosincrásico de percibir, sentir, pensar
y comportarse. El Temperamento
sería la parte innata de la personalidad, los rasgos
genéticos, relativamente estables y consistentes, aunque
modificable por el aprendizaje. Aporta la dimensión
neurofisio-endocrina, la disposición reactiva. El Carácter
sería la parte adquirida e internalizada, la más
estable y volitiva, determinada por la interacción entre
temperamento y experiencias. Aporta la dimensión
interpersonal, social y moral. Como se decía antes, la
personalidad se realiza y concreta en la variedad de los caracteres.
Entonces, la personalidad es resultante de una compleja matriz de
variables, de una especie de modelo bifactorial, donde el primer
factor seria lo innato y el segundo lo aprendido. Como no es posible
efectuar una ponderación relativa de dichos factores en casos
particulares, otra forma de enfocar el problema es desde el estudio
científico de las diferencias individuales, con lo que se
entra al terreno de las taxonomías tipológicas.



El eneatipo, entendido como Personalidad, se corresponde
con la teoría general de la Personalidad, pero referente al
origen especifico de cada eneatipo es poco lo se que puede concluir.
Casi no existen trabajos que sigan los lineamientos de la Psicología
Diferencial y las escasas hipótesis son reconocidamente
especulativas. Se ha relacionado el tipo básico con cierta
dinámica familiar particular y con algunas tempranas
tendencias del estilo de carácter. El proceso se iniciaría
alrededor de los 3 años y culminaría aproximadamente al
terminar la pubertad. Por tanto, aunque se sabe que es multicausado,
su origen es aún un misterio.



La cuestión del temperamento:



En términos generales, en la psicología se
ha prestado escasa atención a las predisposiciones genéticas
y sólo recientemente – en la década del
cerebro
y al auge de las neurociencias
- se ha vuelto a investigar sobre el temperamento. Una de las
tipologías que han renacido es la de los cuatro temperamentos
clásicos de la doctrina humoral hipocrática-galénica
(La Profecía de Galeno es el título de uno de
los libros de Kagan). Como disposición reactiva emocional, el
temperamento es muy relevante puesto que influye en la sensación
subjetiva del grado de seguridad que el niño siente que
necesita. La tendencia a un cierto estado anímico -
hipertímico, distímico, hipotímico, ciclotímico,
apático, alexitímico - afectará la perspectiva
desde donde va a percibir el mundo que lo rodea. Fuera de las
relaciones objetales y de otras variables ambientales, el
temperamento influirá en los mecanismo de defensa que
desarrolle y en el tipo de personalidad que estructure. Aunque ni los
factores biológicos ni las experiencias tempranas son
deterministas, sí conforman en conjunto una estructura
sustancial relativamente fija que organiza.



Si bien lo que se entiende por esencia - presente
al inicio de la vida y permaneciendo siempre en el fondo - se puede
entender como predisposición del temperamento, las falencias
del Eneagrama en incorporar el ámbito neurosifiológico
y, particularmente el del temperamento, son enormes. No obstante,
últimamente se han producido algunos avances. En general, en
el estudio de ciertas variables biológicas, como las
neuroendocrinas, puede ser de ayuda el Eneagrama de los Tipos
Humanos Esenciales
. Por otra parte, hay intentos por relacionar
los tres grandes neurotransmisores
(serotonina, dopamina y norepinefrina) con los tres centros y con los
eneatipos, sugiriéndose la proporción presente en cada
uno de ellos. Por otro lado, se ha observado que las personas
pertenecientes a un mismo tipo tienden a compartir ciertos rasgos
físicos, lo que apuntaría a factores constitucionales.
Sin embargo, se ha reconocido que los esfuerzos por correlacionar los
rasgos específicos en la infancia con los temperamentos
clásicos han sido infructuosos hasta ahora. Al logro de este
objetivo puede ayudar el análisis de las pasiones y el
profundizar en las características de la esencia
(siguiendo al sufismo, las preocupaciones de cada eneatipo son
mensajes indirectos de los aspectos perdidos de la esencia).
Dicho logro sería muy importante para que los padres
reconociesen y aceptasen las diferencias entre sus hijos. Por último,
en los trastornos de personalidad, los psicofármacos podrían
regular el factor anímico, lo que posiblemente redundaría
en el uso de menos defensas y más maduras, influyendo a la
larga en las rutas neuronales.



Comentarios Finales:




El Eneagrama de la Personalidad es un modelo taxonómico
holístico, sistémico, dialéctico, dinámico,
introspectivo, no patologista (aunque incorpora los trastornos
sindromáticos y de personalidad), que incluye en su teoría
la relatividad de la percepción y una perspectiva espiritual.
Como instrumento de auto-conocimiento y crecimiento personal,
facilita itinerarios de crecimiento, tanto en el plano
psicológico-existencial, como en el espiritual. Pero no sólo
es relevante para dichos ámbitos, sino que también lo
es para la filosófica, como en la polémica relación
mente-cuerpo. En el fondo, es una teoría y una metodología
combinable y compatible con otras. Se trata de un enfoque de data
relativamente reciente, que se encuentra en continua evolución;
sería como un esqueleto al que se le han ido incorporando
conocimientos desde distintas áreas y que sin duda seguirá
progresando gracias a aportes provenientes de correlaciones con otros
sistemas, de nuevos campos de investigación, especialmente en
las neurociencias, etc. Por lo tanto, si bien existen aún
enormes carencias, el mismo sistema muestra los caminos por donde
proseguir avanzando hacia una teoría más general y más
coherente que otras macroteorías.



Las mayores falencias
se encuentran en la escasez de investigaciones y en el descuido de
variables tan significativas como las biológicas y las
ambientales (más allá de las relaciones objetales). En
efecto, si los estudios relativos el área biológica en
general son escasos, los son más aún en el área
del temperamento y de otros factores neurofisiológicas. Por
otra parte, se le ha prestado casi nula atención a un tópico
que hoy se considera fundamental, como lo es la teoría
evolucionista.

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