Psicología y Eneagrama

Alejandra Godoy Haeberle Psicóloga Universidad Católica Doctorada en Psicología Clínica en la Freie Universität Berlin

lunes, mayo 22, 2006

Homosexualidad: aclaración de conceptos y definiciones

El actual estado de desconocimiento respecto a la homosexualidad se constituye en un campo fértil donde proliferan prejuicios, mitos, miedos e inseguridad. Si se desea avanzar en este ámbito, es necesario partir con los problemas que se han suscitado en torno a las definiciones de conceptos. Etimológicamente, homosexual es la unión de la raíz griega (homos = "lo mismo") con el vocablo latino sexual, traduciéndose como "del mismo sexo", término que puede funcionar como adjetivo, pero no como sustantivo.

En un primer acercamiento parecieran coincidir las definiciones. Se entiende por homosexualidad una orientación sexual hacia personas del mismo género. Es decir, un homosexual sería alguien que se sienten atraído, en forma estable, por personas de su mismo sexo y que encuentran con ellos la satisfacción de sus necesidades emotivas y sexuales. No obstante, como la orientación sexual no necesariamente se expresa en conductas, surge la discusión de si es homosexual alguien que – aunque reconozca la inclinación - no la haya practicado nunca. En el otro extremo, sería homosexual alguien que sí ha tenido actividad sexual con personas de su mismo género, pero que no se auto-identifica como tal?

Una persona tendrá una orientación homosexual si, en forma consecuente y sistemáticamente, ha sentido atracción sexual y emocional por individuos de su mismo sexo. Pero, más importante que la condición anterior, es que dicha persona se identifique con esta inclinación, la haya o no reflejado en conductas. En la orientación sexual son más esenciales los sentimientos de atracción que las experiencias sexuales concretas. Quien es homosexual suele reconocer la realidad psicológica y emocional de su orientación (APRA). Se trata, entonces, de un fenómeno de identidad con una determinada orientación sexual, no de género. “El término Identidad Homosexual se refiere a la existencia de sentimientos y actividad erótica hacia las personas del mismo sexo, amén de la aceptación personal de dichos sentimientos y comportamientos. La Conducta Homosexual concierne a la manifestación abierta de actividad sexual con personas del mismo sexo genético” (Richard Cohen).

No obstante, existen otras problemáticas relacionadas con las definiciones de otros términos. Actualmente se efectúan claras distinciones entre una persona homosexual y una gay. El sustantivo gay se refiere a personas homosexuales de ambos sexos, aunque generalmente se usa para referirse a un hombre con orientación homosexual, que acepta su género biológico y que además se identifica con la subcultura gay. Este “es un término neutro o positivo, importado del inglés (que significa “alegre” o “pícaro”) y elegido originalmente por la comunidad gay de San Francisco para referirse a sí mismos. Posteriormente, la comunidad GAY adoptó el término tratando la palabra como un acrónimo de "Good As You" (tan bueno como tú) restándole de esta forma el matiz peyorativo a la palabra y reivindicando la igualdad, como personas, entre homosexuales y heterosexuales” (Wikipedia).

'Homosexual' es un neologismo acuñado con connotaciones clínicas negativas en 1869 por el escritor austriaco Kart-Maria Kertbenyen en un panfleto anónimo apoyando la revocación de las leyes contra la “sodomía” en Prusia y popularizado por el psiquiatra alemán Baron von Kraft-Ebbing en su obra clásica Psychopathia Sexuales de 1886. La comunidad GAY rechaza esta palabra por tener reminiscencias de “una era en la que las relaciones homoeróticas se consideraban una enfermedad psiquiátrica”. Sostienen que enfatiza desproporcionadamente el acto sexual, omitiendo todo lo referente a la atracción, las relaciones románticas y sobre todo a la cultura gay. Argumentan por lo tanto que el término "homosexual" deshumaniza a los gays, reduciendo sus pasiones, su estilo vital y su modo de vida al simple acto sexual” (Wikipedia). En los países de habla inglesa el término "gay" ha sustituido a homosexual, que es considerado políticamente incorrecto y es utilizado casi en exclusiva por la llamada derecha cristiana. En España existe cierta reticencia a aceptar el término "gay", por considerárselo un anglicismo. Por ello, parte de la clase política y los medios de comunicación optan a veces por términos como "parejas del mismo sexo", evitando así la polémica.

Sin embargo, han surgido cada vez más grupos “políticamente incorrectos” asociados a la Iglesia Católica y a profesionales de la salud mental, siendo NARTH uno de los más influyentes. Ellos también hacen hincapié en que es necesario distinguir entre gays y homosexuales. “La palabra "gay" indica una identidad sociopolítica. "Homosexual", en cambio, es simplemente una descripción de un problema psicológico, de una orientación sexual. Las personas que vienen a nuestra clínica, que buscan una ayuda, tienen un problema homosexual, pero rechazan la etiqueta de "gays". No quieren ser llamados "gays" porque no se reconocen en aquella identidad sociopolítica y con el estilo de vida gay” (Nicolosi). A ellos se les ha dado el nombre de “homosexuales no-gays”. Desde esta perspectiva se define a la homosexualidad como “un síntoma de un problema emotivo y representa necesidades emotivas insatisfechas desde la infancia, especialmente en la relación con el progenitor del mismo sexo” (Nicolosi).

El homosexual no-gay es un hombre que sufre por una división entre su sistema de valores y su orientación sexual. Se trata de la llamada homosexualidad ego-distónica (aquella que la persona siente en disarmonía o distante de su yo). Se identifica con la forma de vida heterosexual, rechaza renunciar a su identidad social heterosexual; no busca realización ni satisfacción en una identificación con el estilo de vida gay. Por otra parte, considera que su progreso personal está muy limitado por sentirse atraído hacia personas de su mismo género. Su definición de si mismo está íntimamente entretejida con la vida familiar tradicional. Ha hecho una elección filosófica y existencial válida al no “salir del closet”, con el fin de tener un lugar dinámico de crecimiento y de entendimiento propio. No se siente culpable, intimidado ni con miedo.

Por último, el concepto de homosexualidad es objeto de otras controversias ideológicas. Las corrientes integristas niegan la existencia de personas homosexuales, aunque admiten la de prácticas homosexuales; otros enfoques niegan que la orientación sexual de una persona la defina en modo alguno.