Psicología y Eneagrama

Alejandra Godoy Haeberle Psicóloga Universidad Católica Doctorada en Psicología Clínica en la Freie Universität Berlin

sábado, mayo 06, 2006

Mitos en torno a la masturbación

Aunque se sabe que la masturbación ha existido desde siempre, en todo periodo histórico, en toda cultura, en toda clase social, a cualquiera edad, en ambos géneros y en los animales; y, aunque se reconoce que es una actividad inofensiva, continúa teniendo mala reputación y siendo despreciada. Sobre cuáles mitos se sustenta esta actitud?

Persiste cierta ignorancia y confusión, incluso en los términos que se usan: onanismo, masturbación, auto-estimulación, auto-erotismo, abuso de uno mismo. El pecado de Onán se confundió con el coitos interruptus, pero se sigue ocupando onanismo como sinónimo y como “prueba” de la condena de Dios a quienes desperdician su semilla en vez de procrear. Pecado de Onan: personaje del Génesis, segundo hijo de Juda. Fallece su hermano Er debía casarse con su viuda Tamar. Para evitar que ella se embarazase y se creyese que ese hijo podría ser de su hermano muerto y no suyo, el derramaba su semen fuera de la vagina. De este personaje proviene el termino Onanismo, que se usa como sinónimo de masturbación, pero en realidad se refiere a una practica anticonceptiva llamada coitos interruptus. Hay discusión sobre la interpretación de este pasaje del Antiguo Testamento. Pero supuestamente de ahí viene el que se considere pecado a la masturbación y al coitos interuptus, en el sentido de que se derrama la semilla (semen) y se desperdicia, ya que no puede procrear el coito. Por otro lado, existen tres traducciones distintas para la raíz etimológica latina del vocablo masturbación: manus stupare (manos, ensuciar), mas turbatio (pene, excitación) y manus turbere (manos, agitar).

La actitud ante la masturbación ha variado a lo largo de la historia de la humanidad. Consecuentemente con el reinado dionisiaco, inicialmente hubo un período en que se la estimaba positivamente. Según la mitología, Hermes se la habría enseñado a Pan para aliviarlo del sufrimiento por su inaccesible Eco y éste la traspaso a los pastores. En tanto que en el antiguo Egipto se la celebraba por haber permitido al dios Sol concebir a la pareja original. En Grecia, Diógenes se masturbaba en público riéndose de que así se habría evitado la guerra de Troya. Entre los pueblos americanos, el mito del indio pícaro es igualmente muy antiguo.

En los orígenes de la actitud condenatoria, las religiones jugaron un rol fundamental. Para el Talmud, “el hombre que fornica con sus manos” no tiene excusas. Para el Zóhar, la masturbación es el peor de los pecados. Durante el advenimiento del cristianismo se agrava la visión negativa, aunque hubo un tiempo en que - al menos - no se la prohibía y hasta principios del Renacimiento, se fue un tanto indulgente con que las mujeres la practicasen. No obstante, ya desde la Alta Edad Media predominaba la visión agustiniana apolínea asociada a la culpabilidad, que perduraría durante siglos: “La naturaleza humana siente sin duda vergüenza de esta voluptuosidad”.

La situación empieza a cambiar durante La Ilustración, cuando los filósofos se muestran, en general, abiertamente tolerantes. En la Enciclopedia, Diderot escribe un extenso artículo de índole relativamente liberal sobre la manustupracion (término usado como verbo por primera vez por Montaigne en 1580). En El Emilio, aunque reconoce que fue bien a su pesar, Rousseau se declara a favor de la masturbación. Sin embargo, en 1758, se produce un grave retroceso cuando el médico francés Tissot incorporó a la ciencia en la construcción de mitos. La etiología de cualquiera afección de origen desconocido la atribuyó a la masturbación, argumentando que un delito tan enorme, inevitablemente involucra un castigo terrible. Sostuvo que toda actividad sexual era peligrosa porque agotaba los nervios, exponiéndolos a sufrir daños susceptibles de provocar la locura. En consecuencia, en el s. XVIII y hasta mediados del s. XIX, los médicos recurrían a atormentadores procedimientos y dispositivos físicos, incluyendo la extirpación de partes genitales, con el objetivo de “curar” la masturbación.

Aunque a comienzos del s. XX todavía se relacionaba la gangrena con la masturbación, algunos médicos realizaron un salto interpretativo: los trastornos mentales eran reactivos al sentirse culpable y no al acto masturbatorio. Freud fue uno de los primeros en alertar que a la base de la histeria estaba la represión sexual típica de la época victoriana, en que se creía que “una mujer decente no tiene deseo sexual”. Más relevante aún fue su descubrimiento de la naturaleza autoerótica en los niños. Otros avances se deben a Shekel, Groddeck y Reich, hasta llegar al impacto producido por el Informe Kinsey, donde 92% de los hombres y 63% de las mujeres reconocían haberse masturbado y por la posterior llamada Revolución Sexual. Pero, hubo que esperar años para que otros sexólogos se atreviesen – no sólo a derrumbar mitos – sino que a destacar sus efectos positivos.

Actualmente la medicina y la psicología consideran que la masturbación es beneficiosa para el ser humano, para su sexualidad individual y con su pareja, para una mejor realización del amor, como fuente de creatividad y de liberación de tensiones, se la utiliza como técnica de superación de disfunciones sexuales desde hace más de tres décadas. En los últimos años se ha publicado acerca de las fantasías sexuales durante la masturbación, incluso en nuestro país tan conservador. Hasta la Enciclopedia Británica reporta que las investigaciones muestran que esta actividad tiene muchas cualidades y beneficios, tales como ser de naturaleza agradable, sedativa e hipotensa. En un número relativamente reciente, la prestigiosa revista británica The Lancet declaraba que en este tiempo en que existe la amenaza del sida, masturbarse era como hacer el amor con una sola persona cuya historia sexual era “perfecta y realmente conocida” (safe sex, como dicen los gringos). Mas ingeniosa es la definición de masturbación que hizo Woody Allen, epatando al decir que era como hacer el amor con la única persona que amamos verdaderamente”.

Pareciera que se ha superado la condenación, sin embargo, en el catecismo de 1992 se la vuelve a indicar como pecado. Al revisar en internet la postura más actual, encontramos que aún se dice que “para Dios es muy importante que no abusemos de nuestro cuerpo… a Dios le importa mucho lo que hagamos con nuestro cuerpo, aunque sea en privado”. Se agrega que el cuerpo se corrompe. Aunque afirman que es mejor masturbarse que caer en la fornicación, ya que al menos la contaminación corrompe solamente al cuerpo que se masturba. Mientras más se masturba una persona, más deseos tendría, ya que la masturbación no satisface realmente, no sacia. “Es ahí donde Satanas nos tiene en sus manos”. “Lo peor es que la masturbación envuelve fantasías, visualizaciones y hasta pornografíaa. Los actos que se imaginan son más pecaminosos y lujuriosos todavía. “Toda la inmoralidad sexual empieza con un pensamiento” (Pastor Dawlin Ureña / 2005)

Se insiste en la prohibición del preservativo, ya que éste bloquearía “el único propósito del semen: la procreación”. En el Confesionario se hacen detalladas preguntas para “pillar” este pecado y, hasta hace poco, eran condenadas hasta las poluciones nocturnas. Los sacerdotes deben ser célibes y practicar la abstinencia total (incluida la masturbación). Se insiste en que el coito debe ser solo para procrear y que las relaciones prematrimoniales son un pecado. Todavía se prohíbe el uso del preservativo, ya que éste bloquea el único propósito del semen: la procreación. Tal como afirma Bantman, “la Iglesia continua persiguiendo con toda su furia a contraventores y adeptos a cualquier clase de masturbación”. Agrega que la herencia puritana quedó en evidencia cuando el mismo Clinton (con que cara!!) destituyó a su ministra de Salud, la pediatra Jocelyn Elders, por haber alabado públicamente los meritos de la masturbación y sugerir que se debía enseñar en los colegios e institutos.

Entonces, a pesar de la Revolución Sexual y de la época del Amor Libre, aún persisten resabios de las actitudes condenatorias de la doctrina judeo-cristiana y no hay que olvidar que el Estado se separa definitivamente de la Iglesia recién en el siglo XIX. Las consecuencias de las estructuras represivas del pensamiento sobre la sexualidad han sido magistralmente analizadas por Foucault. Si la masturbación se acompaña de sentimientos de inquietud, culpabilidad y desesperación, no puede ser disfrutada sinceramente y pasa a ser una experiencia agridulce. Esta forma de placer que debería estar exenta de cualquier ansiedad o conflicto emocional, continúa produciendo ambivalencia y los mitos brillan con su presencia. Esto queda reflejado en las preguntas con que se encontraron en el último Report del Instituto Kinsey (1990):
- La masturbación produce granitos?
- La masturbación es mala para la salud?
- Afecta la masturbación la capacidad de convertirse en madre o padre?
- Puede causar locura la masturbación?
- Puede la masturbación agrandar el tamaño del pene de forma permanente?
- Puede la masturbación reducir o acortar el pene de forma permanente?
- Cambia la masturbación la forma o la curva del pene?
- Altera la masturbación de manera permanente el tamaño, forma o color de cualquier zona de los genitales femeninos?
- La masturbación causa alguna enfermedad?
- La práctica de la masturbación durante la adolescencia reduce la capacidad de reaccionar sexualmente con un compañero más adelante?
- Es normal masturbarse si se esta casado (a)?
- Cuál es la frecuencia normal de masturbarse?
- Cuál sería la frecuencia de una adicción a masturbarse?

Las dudas que se tienen en 2006 no son muy distintas a las anteriores. En distintos sitios de internet, algunas de las preocupaciones son:
- Hay algo físicamente malo en masturbarse?
- Soy un perdedor si me masturbo?
- Puede ser demasiado?
- Cuánto es lo normal?
- Es normal sólo en púberes y adolescentes?
- Pocos adultos lo hacen?
- Sólo los hombres se masturban?

Suman y siguen: hace que crezcan pelos en la palma de la mano, es mala para la vista, produce acné, cáncer, causa enfermedades de transmisión sexual, se acabará el semen?. Esta última inquietud viene de la antigua creencia de que existía una cantidad finita de semen, así que no había que desperdiciarlo ni en la masturbación ni antes del matrimonio. Una simpática anécdota muestra cómo nuestra prejuiciosa mente puede diagnosticar a un perrito macho que, en una estirada cena formal, se masturbó en la pierna de un caballero. Si hubiese sido un hombre, lo hubiesen etiquetado de onanista, gay, exhibicionista y fetichista. Pobre perrito!! No sabe lo enfermito que está, lo degenerado que es!!