Psicología y Eneagrama

Alejandra Godoy Haeberle Psicóloga Universidad Católica Doctorada en Psicología Clínica en la Freie Universität Berlin

miércoles, junio 28, 2006

El Eneagrama de las Personalidades: una muy breve introducción

Los Tipos de Personalidad es, actualmente, una de las aplicaciones mas conocidas del símbolo del Eneagrama (“enea” = nueve, “grama” = diseño). Consiste en una taxonomía de 9 estilos básicos de personalidad y sus interrelaciones. Se los denomina según un número para evitar connotaciones negativas. Tal como muy bien lo explican en el sitio Personarte.com “este mapa dinámico e interactivo muestra la forma básica que tenemos de percibir y organizar la realidad; la forma como vemos la vida. No es una colección de rasgos sino que alumbra aquello que está en la raíz del propio estilo, a las estrategias internas que gobiernan y dirigen nuestros actos; nuestros miedos y deseos más profundos”. Como instrumento de auto-conocimiento y crecimiento personal, facilita itinerarios de evolución, tanto en el plano psicológico-existencial, como en el espiritual. Y, el cambio entraña autoconocimiento y el autoconocimiento es sanador en sí mismo o espontáneamente autocorrectivo, ya que al conocerse a uno mismo con suficiente profundidad, ciertas cosas van a ir cambiando inevitablemente (Naranjo).

Concerniente a las posibles ventajas de este enfoque respecto de otras clasificaciones de personalidad, recurro a las palabras de Charles Tart: “examinándolo como psicólogo especialista de la teoría de la personalidad, el Eneagrama, se trataba evidentemente del sistema de personalidad más complejo y sofisticado que había conocido hasta la fecha, pero se trataba de una complejidad, más que confusa, sensible e inteligente. Comparados con el Eneagrama la mayoría de los sistemas de personalidad parecían excesivamente simples. Prácticamente casi todos los sistemas de personalidad conocidos y generalmente aceptados no van más allá del marco de la vida cotidiana. No son teorías transpersonales, aunque sean incluso humanistas. El momento en que se me explicó la naturaleza de mi tipo fue uno de los más esclarecedores de mi vida. Toda clase de acontecimientos y reacciones incomprensibles de mi vida empezaron a cobrar sentido Y, lo que es de mayor importancia, pude ver en qué fallaba básicamente mi enfoque vital y obtuve un bosquejo general del modo en que podía trabajar para modificarlo. Tras quince años de experiencia sigo creyendo que el Eneagrama de la personalidad nos ayuda a comprender, a ser solidarios y a relacionarnos con los demás”.

Personalmente, el Eneagrama me ha sido de mucha utilidad, tanto en mi vida personal como en mi rol de terapeuta. Este enfoque holístico, sistémico, dialéctico, dinámico e introspectivo, contiene una interesante teoría paradigmática acerca del desarrollo de la personalidad, con ciertos guiños etiológicos (cómo se nos enferma la personalidad?) y sin ser patologista como otros modelos. Entrega otros lentes con los que mirar al ser humano dentro de los distintos subsistemas en los que está inserto, ampliando la visión acerca de lo que se puede considerar “normal” versus patológico. Si en el plano teórico es dable cuestionar su validez, el escepticismo es más difícil en el plano terapéutico, ya que, epur si move, como diría Galileo. Como herramienta técnica es indudablemente muy efectiva. Aporta gran cantidad de información sobre la personalidad del paciente y de sus procesos mentales, con muy pocos datos. Incluso los expertos pueden llegar a conocer el tipo de alguien a simple vista, observando sus rasgos fenotípicos. El “diagnóstico” y la “etiología” son más precisos. El compartir el mismo paradigma con el paciente, hace que las terapias sean más cortas y fructíferas. Facilita el reírse de uno mismo y reírse con el paciente, no tomarse tan en serio, lo que resulta muy terapéutico (también para el terapeuta). Al reconocer el tipo de personalidad del terapeuta, el paciente se va a sentir dentro de una relación más paralela, lo que redundará en mejorar el rapport.

Por otra parte, tiene un efecto expansivo, ya que cuando evoluciona un miembro de la familia, inevitablemente se modificará el sistema familiar. La persona aplica sus nuevos conocimientos a otras áreas de su vida (p.e. relación de pareja, laboral, amistades). Una ventaja no menor es que es muy entretenido. Frente al miedo al encasillamiento, suelo bromear diciendo que es un mapa aproximativo muy general, que sólo orienta respecto a algunas coordenadas, tales como que esa persona vive en Sudamérica, en Chile, en Santiago y, con suerte, sugerirá en cuál comuna reside. Que no se preocupen, que jamás delatará la dirección exacta, como sí lo pueden hacen algunos test proyectivos (p.e. el Rorschach, con el cual se suele combinar el Eneagrama en psicoterapia).

Por supuesto que este sistema está lejos de ser perfecto y está expuesto a las mismas críticas que recibe cualquiera otra clasificación de personalidades, tal como el problema del encasillamiento y de la identificación del tipo; las dudas en torno al número de tipos de personalidad existentes; el problema de la validación; la escasez de evidencia empírica; el problema de la perspectiva negativa; etc. Sin duda que las mayores carencias del Eneagrama radican en el área de la investigación científica. Falta mucho por hacer!

Cabe recalcar que esta fue una presentación muy somera y superficial, considerando que este sistema es muy amplio y complejo; amen de que se caracteriza por ser un modelo en continuo proceso de construcción e, incluso, se ha sugerido que nunca se llegarán a agotar todas sus posibilidades de desarrollo. Partió siendo como un esqueleto al que se le fueron incorporando conocimientos de sabidurías antiguas integrándolos con hallazgos más modernos provenientes de la psicología, psiquiatría y biología, pero también de la antropología, sociología, religión, filosofía y, más recientemente, desde las neurociencias y el budismo. Probablemente seguirá progresando gracias a los aportes derivados de las correlaciones que se han efectuado con otros sistemas y a nuevos resultados de otros campos de investigación. El mismo sistema muestra los caminos por donde proseguir avanzando hacia una teoría más general, más integrativa y más coherente que otras macroteorías.

Información para los interesados:

En “Personarte.com” tienen un cuestionario en línea para identificar el tipo de personalidad
En “Eneagrama2001” (groups.msn.com) se encuentra material básico para introducirse en el tema (también hay muy buen material avanzado para los que quieran profundizar)
En el sitio del Instituto de los autores más leídos, Riso y Hudson, también existe tanto material básico como avanzado: enneagraminstitute.com (en inglés); eneagrama.com (en español)
En el “Enneagrammportal” hay un test y materiales varios en alemán (enneagrammportal.de)
Bibliografía:

La Sabiduría del Eneagrama; Riso y Hudson (introductorio)
El Eneagrama; Helen Palmer (introductorio)
El Eneagrama de la Sociedad; Claudio Naranjo (avanzado)
Neurosis y Carácter; Claudio Naranjo (para especialistas)

Anexo: el problema del etiquetamiento y del encasillamiento

Esta problemática siempre ha estado presente en los intentos de clasificación de las personalidades a lo largo de la historia. La psicología se ha movido entre el conocimiento general taxonómico o psicología nomotética (los seres humanos serían en esencia parecidos) y la especificidad irrepetible o psicología ideográfica (cada persona es única), intentando evitar el nihilismo respecto al estudio científico de la personalidad, ya que la ciencia avanza descubriendo principios generales. Como la existencia de diferencias implica similitudes y ambas caen dentro de dimensiones medibles, se considera factible formular leyes generales a partir de muestras pequeñas y no representativas.

Mientras que la mayoría de las tipologías se centran en aspectos parciales de la personalidad descuidando otros, el Eneagrama, aunque apunta más a las diferencias interindividuales, también se aboca a la estructura individual (incluida la esencia). Este modelo entrega categorías generales, sin sacrificar la individualidad. Postula que solo el tipo básico es definitivo, aunque se recalca que no existen “tipos” sino que solo personas. La forma holística y dinámica en que está estructurado este sistema, supone que cada tipo básico se combina con otras variables (p.e. el instinto predominante), conformándose más de 100 diferentes subtipos secundarios, los cuales pueden ir cambiando con el transcurso del tiempo en un mismo individuo.